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Consejos para organizar una ruta por Marruecos
Marruecos es uno de los destinos más impresionantes del mundo. Su cercanía con España, la mezcla de culturas, los paisajes cambiantes y la hospitalidad de su gente hacen que sea un país perfecto tanto para una escapada de unos días como para una ruta más larga recorriendo varias zonas.
Sin embargo, organizar un viaje por Marruecos requiere cierta planificación. Las distancias son mayores de lo que parecen, hay muchísimos lugares interesantes que visitar y conviene conocer algunos aspectos prácticos antes de salir. Estos consejos te ayudarán a preparar la ruta por Marruecos perfecta ¡Comenzamos!
Contrata un seguro de viaje antes de salir
Aunque Marruecos está a pocas horas de España, sigue siendo un viaje internacional y cualquier imprevisto puede alterar tus planes y suponer un desembolso importante.
Una intoxicación alimentaria, una caída durante una excursión, la pérdida del equipaje o una cancelación de última hora son situaciones que pueden ocurrir en cualquier viaje. Por eso, antes de salir, es recomendable contratar el mejor seguro de viaje internacional posible para Marruecos, como el Total de AXA con una buena asistencia médica, cobertura de equipaje y repatriación, entre otras muchas.
Si además tienes pensado recorrer zonas alejadas de las principales ciudades, conducir por carretera o hacer noche en el desierto, viajar con asistencia médica y cobertura ante incidencias te aportará una tranquilidad extra durante todo el recorrido.
Lleva efectivo y cambia dinero al llegar
Aunque cada vez es más habitual encontrar establecimientos que aceptan tarjeta, especialmente en las grandes ciudades, la realidad es que en Marruecos sigue siendo muy importante llevar efectivo. Muchos restaurantes, pequeños hoteles, comercios locales, mercados o puestos callejeros solo aceptan pagos en dirhams. Por eso, una buena idea es cambiar dinero en una casa de cambio autorizada nada más llegar al país.
Encontrarás oficinas de cambio en aeropuertos, estaciones y centros urbanos, aunque normalmente las mejores tasas suelen encontrarse fuera de las zonas más turísticas. Además, si vas a recorrer zonas rurales o pueblos pequeños, llevar efectivo es fundamental y te evitará más de un contratiempo.
Elige una ruta realista
A la hora de planificar el itinerario, merece la pena priorizar y no querer abarcar demasiado. Para una primera ruta por Marruecos, una de las mejores opciones es combinar Marrakech con el sur del país. Este recorrido suele incluir lugares tan espectaculares como Ait Ben Haddou, el valle del Dades, las gargantas del Todra y el desierto de Merzouga.
Otra alternativa muy popular es la ruta del norte, especialmente si llegas en ferry desde España. Ciudades como Tánger, Tetuán, Chefchaouen o Asilah son imprescindibles, con menos kilómetros y un ritmo más relajado.
Recuerda, lo importante es evitar trayectos innecesarios y dejar tiempo suficiente para disfrutar de cada lugar.

Una ruta recomendada para recorrer Marruecos en 10 días
Si dispones de unos diez días, una de las rutas más completas es la que combina ciudades imperiales, costa, desierto y norte del país.
El itinerario que te recomiendo es el que yo hice:
- Día 1: Marrakech.
- Día 2: Excursión a Essaouira.
- Día 3: Marrakech – Ait Ben Haddou – Valle del Dades.
- Día 4: Valle del Dades – Gargantas del Todra – Merzouga.
- Día 5: Merzouga – Fez.
- Día 6: Fez.
- Día 7: Excursión a Meknes y Volubilis.
- Día 8: Fez – Chefchaouen.
- Día 9: Chefchaouen – Tánger o Rabat.
- Día 10: Regreso desde Tánger o Rabat.
Esta es una ruta muy equilibrada porque permite conocer algunos de los lugares más emblemáticos del país, atravesar el Atlas, dormir en el desierto del Sahara y descubrir dos de las ciudades más fascinantes de Marruecos; Fez y Chefchaouen.
Ten en cuenta las distancias
Aunque algunas ciudades o lugares se encuentren relativamente cerca unos de otros, los tiempos de desplazamiento suelen ser mayores de lo que parece. Uno de los ejemplos más claros es la ruta entre Marrakech y Merzouga. Muchos viajeros intentan realizar el trayecto en una sola jornada, pero lo más recomendable es dividirlo en dos etapas y hacer noche en el valle del Dades o en las gargantas del Todra. De esta forma podrás disfrutar del recorrido, visitar algunos de los paisajes más impresionantes del sur de Marruecos y evitar una jornada excesivamente larga al volante.
Planificar las rutas teniendo en cuenta los tiempos reales de conducción hará que tu viaje resulte mucho más cómodo y agradable.
Lo que debes saber para conducir en Marruecos
Recorrer Marruecos en coche es una de las mejores formas de descubrir el país. Además, los conductores españoles podemos utilizar nuestro permiso de conducir para circular por el país, por lo que no es necesario solicitar un permiso internacional.
Las carreteras principales de Marruecos han mejorado muchísimo durante los últimos años. De hecho, la ruta entre Marrakech y Merzouga se encuentra en muy buen estado y resulta bastante más cómoda de lo que muchas personas imaginan antes de viajar ya que la mayor parte de tramos son nuevos.
No obstante, una de mis grandes recomendaciones es conducir con precaución sin exceder en ningún momento la velocidad permitida. Es habitual encontrar controles policiales y radares móviles en numerosos tramos, especialmente en carreteras limitadas a 60 y 80 km/h (la mayoría). Las multas suelen cobrarse en el momento en efectivo, por lo que debes respetar siempre los límites de velocidad.
También es frecuente encontrarse con obstáculos inesperados en la carretera como motocicletas a poca velocidad, carros, animales cruzando la vía, peatones caminando por el arcén o incluso personas desplazándose en mula. Por este motivo, es muy aconsejable evitar conducir de noche, sobre todo fuera de las grandes ciudades.
Debes tener muy en cuenta que algunas carreteras secundarias y determinados tramos del norte del país, como la ruta entre Fez y Chefchaouen, no se encuentran en buen estado, por lo que conviene hacer los trayectos con calma.
Escoge bien la época del año
La mejor época para recorrer Marruecos es la primavera y el otoño. Entre marzo y mayo las temperaturas son agradables en la mayor parte del país y los paisajes son espectaculares. Algo similar ocurre entre septiembre y noviembre, cuando el calor es mucho más llevadero que durante el verano.
Julio y agosto pueden resultar especialmente duros en ciudades del interior como Marrakech o en las zonas desérticas, donde los termómetros superan fácilmente los 40 grados, por lo que no te los recomiendo.
¡Ya sabes! Si tienes flexibilidad para elegir fechas, primavera y otoño suelen ser las estaciones más recomendables.
Combina ciudades, naturaleza y desierto
Uno de los grandes atractivos de Marruecos es la enorme variedad de paisajes y experiencias que ofrece. Ciudades imperiales como Marrakech, Fez o Meknes son una parada obligatoria para quienes quieren conocer la historia y la cultura del país, así como las ruinas romanas de Volubilis, las mejores conservadas del norte de África. Sin embargo, sería un error limitar el viaje únicamente a las grandes ciudades y visitas culturales.
El desierto de Merzouga es una de las experiencias más inolvidables en cualquier ruta por Marruecos. Ver el atardecer entre las dunas, pasar la noche en una jaima y contemplar el cielo estrellado del Sahara es algo difícil de olvidar. Eso sí, te advierto que, aunque los campamentos son muy económicos y suelen incluir la cena y el desayuno, debes negociar el precio del transporte antes de llegar. Al campamento no podrás acceder directamente con tu coche, el personal del mismo te recogerá en un punto acordado y te trasladará al campamento en 4x4 o en dromedario (recuerda realizar turismo responsable y elige el 4x4, además es más divertido). Es con el transporte con lo que el campamento hace caja, llegando a cobrar cantidades desorbitadas si no negocias el precio antes de llegar.
Chefchaouen también merece un lugar destacado en cualquier itinerario. La conocida como ciudad azul se ha convertido en uno de los destinos más instagrameables del país y ofrece un ambiente mucho más tranquilo que otras ciudades marroquíes.
A todo ello hay que sumar los paisajes del Atlas, los oasis del sur, las antiguas kasbahs y los pintorescos pueblos costeros como Essaouira, que muestran una cara completamente diferente de Marruecos.

Descubre la gastronomía marroquí
La cocina marroquí forma parte esencial del viaje. Más allá del famoso tajín (uno de mis grandes vicios) o del cuscús, merece la pena probar platos tradicionales como la harira, la pastela o las brochetas de carne que se preparan en muchos mercados, restaurantes y plazas del país.
También son muy populares los dulces elaborados con miel, almendras y frutos secos, así como el tradicional té de menta, que forma parte de la vida cotidiana marroquí.
Una buena forma de acercarse a la gastronomía local es comer en pequeños restaurantes frecuentados por la población local, lejos de las zonas más turísticas.
Reserva con antelación algunas excursiones y los alojamientos
Aunque parte del encanto de Marruecos está en improvisar, hay determinadas actividades y alojamientos que merece la pena reservar con tiempo. Las excursiones al desierto, algunos riads con encanto o determinados alojamientos en temporada alta suelen completarse con bastante antelación.
Reservarlo todo semanas antes de viajar te permitirá encontrar los mejores riads, disfrutar de la ruta con mayor tranquilidad y aprovechar mejor el tiempo durante el viaje.
Disfruta del recorrido
Viajar por Marruecos no consiste únicamente en llegar a los destinos más conocidos. Gran parte de la experiencia está en los trayectos, en los contrastes entre regiones, en los mercados locales y en esos pequeños descubrimientos que aparecen cuando recorremos el país por carretera. Por ejemplo, de Merzouga a Fez yo me topé con Ifrane (la Suiza de Marruecos) y su Bosque de Monos, y para mí fue todo un descubrimiento.
Con una planificación equilibrada, tiempo suficiente para cada etapa y la tranquilidad de viajar protegido con el mejor seguro de viaje de AXA, solo te quedará disfrutar de uno de los destinos más fascinantes que podemos visitar a pocas horas de España.
